La oración tiene poder sobre nosotros
al igual que las afirmaciones, los decretos o incluso nuestros propios pensamientos.
Cuando oramos enfocamos nuestra mente en una dirección, pensamiento y energía.
Orar no es solamente leer un papel, sino es un acto de fe y donde hay fe esta
la Energía Divina de Dios, el creador.
Un día le dije a un sacerdote
de la Iglesia Católica que no entendía el concepto de rezar a los Santos (estampitas de San Francisco de Asisi por ejemplo). El
sacerdote me aclaró que cuando rezamos la oración del Santo no es que le
rezamos al Santo, sino que le pedimos al Santo que rece con nosotros a Dios.
Este punto de vista del Sacerdote cambio completamente mi perspectiva.